Seguridad vs vigilancia

Seguridad vs vigilancia

En el metro de Singapur me llamó la atención este cartel.

En él están animando a los ciudadanos y ciudadanas de Singapur a denunciar a sus vecinos o como lo dicen ellos “ayudar a la polícia”. En una ciudad llena de cámaras, y cuando digo llena quiere decir que en cada esquina te encuentras cuatro que van controlando mediante Inteligencia Artificial tu comportamiento, también piden que seas tu quien vigile al prójimo para luego denunciarlo. 

La verdad es que te sientes muy segura, es difícil que te roben, pero a la vez tengo que decir que me sentía intimidada y observada. Cualquier comportamiento fuera de la ley puede ser penado. En todo momento estás pendiente de no traspasar ninguna norma como por ejemplo comer chicle en la calle o comer, beber, tener comportamientos obscenos con tu pareja (besar) o bien subir con Dorians (fruta con aroma muy fuerte) en el metro. 

Aquí se abre un debate interesante, vigilancia vs seguridad.  

El libro de George Orwell, 1984, se queda corto.

La library@harbourfront

La library@harbourfront

Entré en la library@harbourfront de Singapore inaugurada el pasado enero (2019) buscando tecnología y salí emocionada por el trato humano.

Se trata de una biblioteca pública situada en el último piso de un centro comercial. Puede parecer extraño pero os puedo asegurar que no puede tener mejor ubicación que esta. Tiene unas vistas espectaculares. Imaginaros leer un libro contemplando el mar y la isla Sentosa.

 

Lo que más me llamó la atención fueron las personas que ordenaban los libros. Eran todas voluntarias. Todas ellas orgullosas de colaborar en un espacio tan agradable como aquel. El mensaje en su camiseta lo deja claro. Además, se saben la biblioteca de arriba abajo y están dispuestas a ayudarte en todo lo que puedan. 

También la distribución de los espacios. Las estanterías de los libros están encabezadas por una pantalla de plasma interactiva donde puedes consultar las últimas novedades. Además, se puede contemplar cómo es el proceso de devolución de los libros a través de los cristales que dan a la sala donde se ordenan los libros. Allí llegan los libros en préstamo a los voluntarios a través de una cinta como la de los aeropuertos y ellos los van derivando a otras personas para que los coloquen en las estanterías. 

Existe una espacio central donde exponen los resultados de los talleres que se han realizado con tecnología y también donde hay algunos consejos sobre seguridad en internet y noticias engañosas. Al fondo salas donde se realizan las actividades y conferencias. En concreto, los resultados expuestos eran de soluciones pensadas en los talleres con los ingenieros voluntarios para mejorar la vida de las personas mayores.

Por último otro espacio con gran amplitud para los más pequeños y una especie de bibliobús que sacan cuando hace buen día.

Este espacio me gustó, sobre todo, por su distribución. En el centro hay dos circulos hechos con colchonetas para que los niños y niñas puedan ir con sus familiares a leer libros sentados en el suelo. También observé una fila entera de 3 estanterías llenas de libros sobre el porqué de las cosas y cómo funcionan. 

Esto me hace relacionarlo con la conversación que un niño de unos 8 años tenía hoy con su madre sobre un ventilador. Le preguntaba de dónde salía el aire y cómo se producía. Así que después de ver la estantería de la biblioteca y el interés de los pequeños por el funcionamiento de las cosas, mi reflexión és la siguiente: ¿será por la educación que reciben, que tienen tan desarrollada esta curiosidad los niños y niñas en Singapur? Está claro que desarrollar competencias y habilidades relacionadas con el pensamiento crítico, la creatividad, la curiosidad… requiere de una provocación por parte de lo que nos rodea y quienes nos educan.